El pasado 8 de septiembre pudimos completar las observaciones programadas del curso de Iniciación a la Astronomía. Era una espinita que teníamos clavada puesto que, como suele ser habitual, el curso termina, pero las condiciones meteorológicas, luna y otra serie de cuestiones han hecho que finalmente pospongamos la salida de cielo profundo hasta ahora.
Pero por fin llegó el gran día, o la gran noche, mejor dicho. Hay que reconocer que las condiciones no eran las mejores que hemos visto dada la presencia de nubes altas, pero la agradable temperatura, la ausencia de humedad y una compañía inmejorable hicieron que la sesión se nos pasara volando saltando de un objeto a otro.
Para empezar una rápida visita a las instalaciones del observatorio Behatokizki mientras que el resto del grupo nos dedicábamos a montar los diferentes dobson de varias aberturas (8”, 10” y 12”) que habíamos dispuesto en la explanada de observación.
Antes de ponernos al lío, hicimos un breve repaso de lo aprendido en el curso en cuanto al movimiento de la bóveda celeste y las constelaciones más representativas del cielo de verano. Fue muy gratificante comprobar que los alumnos han interiorizado muchos de los conceptos de los que hablamos hace ya meses, lo que les permitirá llevárselos consigo a cualquier lugar del mundo y sentirse como en casa bajo el cielo.
Una vez al ocular, los objetos fueron muchos, desde cúmulos abiertos como el famoso ET, pasando por asterismos curiosos como la percha, estrellas dobles (Almach, Albireo) hasta nebulosas planetarias (M-27, M-57) o cúmulos globulares (M-13 y M-22). En un momento de la noche, visto que la gente mostraba una gran habilidad para detectar los detalles de los típicos objetos Messier, fuimos un poco más allá y estuvimos observando algo más exigente: la nebulosa del velo o NGC-6960. Uno por uno fueron pasando por el ocular equipado con filtro O-III y TODOS lograron con paciencia detectar la nebulosa y describir su forma y orientación: una auténtica gozada de grupo!
Para terminar la noche, un vistazo a nuestros gigantes gaseosos Saturno y Júpiter. Mejor el primero que el segundo debido al seeing y a su altura sobre el horizonte, pero es que Saturno es el mejor con diferencia. Sólo ver las caras de nuestros alumnos al poner el ojo en el ocular y ver los anillos, no tiene precio.
Poco después, visto que nos iban cubriendo las nubes altas, dimos por finalizada la sesión de observación, así como este curso de Iniciación a la Astronomía.
Muchísimas gracias a todos los que habéis participado y esperamos vernos en más ocasiones!

